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API 650 - Código de diseño para tanques atmosféricos de almacenamiento sobre la superficie

Desde el descubrimiento del petróleo mediante perforación en Titusville, Pennsylvania en 1859, los sistemas de almacenamiento en tanques han experimentado una considerable evolución. En los primeros días, los barriles de madera servían como depósitos de almacenamiento. El creciente uso del petróleo desencadenó una búsqueda de una solución más confiable, de largo plazo y mayor capacidad. Durante las últimas dos décadas de los 1800s, los barriles de madera fueron reemplazados por tanques remachados, que pasaron a ser el estándar para el almacenamiento de petróleo y líquidos. La mayor parte de los tanques eran pequeños, a juzgar por los estándares de hoy, con un volumen que no llegaba a alcanzar los 1,100 galones (4,164 litros). 

Durante los 1920s y 1930s, se construyeron tanques de mayor calidad, reemplazando el proceso de remachado por el de soldadura de arco, utilizando acero galvanizado. Solo con la emergencia de nuevos productos, se modificó el diseño cilíndrico básico que había permanecido invariable durante décadas. El Estándar Midwest 56, un método cuyo diseño especificaba el tamaño y la ubicación de una abertura a lo largo de la superficie de un tanque subterráneo, se convirtió en un método ampliamente reconocido. Entre los años 1960 y 1970, empezaron a aflorar nuevos materiales, culminando en un diseño de tanque no metálico. Teniendo como enfoque confeccionar tanques resistentes a la corrosión, emergieron otros diseños de protección, tales como el uso

de envolturas de plástico (“holgadas”), con cubiertas reforzadas con una gruesa capa de fibra de vidrio y con recubrimiento interno. A partir de principios de los años 1970s, las serias preocupaciones sobre el medio ambiente conllevaron a avances tecnológicos en cuanto al almacenamiento subterráneo de líquidos peligrosos bajo condiciones de seguridad. Como resultado de ello, se incrementó la demanda de confinamiento secundario (tanques de acero de doble pared). Los años 1990 percibieron una nueva tendencia hacia la fácil detección visual de descargas de producto, desencadenando un incremento en los tanques de almacenamiento superficiales.

A través de los años, los cambios en las propiedades físicas y químicas y en los productos llevaron a nuevas soluciones de almacenamiento. Los requisitos ambientales y de seguridad pasaron a ser factores decisivos en la selección y diseño de tanques de almacenamiento. Hoy en día, se dispone de tanques de almacenamiento de toda clase, tamaño, forma y material: desde tanques verticales u horizontales, a cilindros esféricos hechos de diversos grados de acero, concreto reforzado o plástico. La forma más común utilizada para los productos almacenados a condiciones ambientales es el tanque vertical cilíndrico de almacenamiento construido conforme a la Norma 650 del Instituto Americano del Petróleo (American Petroleum Institute, API). Las capacidades de almacenamiento en tanques pueden variar largamente, de 20 metros cúbicos a más de 180,000 metros cúbicos, con sus correspondientes variaciones en cuanto al diámetro de los tanques – desde aproximadamente un metro hasta más de 100 metros – y en cuanto a la altura, desde dos metros hasta 45 metros, y aún más altos.

Para más información, véase Almacenamiento en tanques y terminales de tanques.

Última actualización: Abril 2017
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