diciembre 1997

Cincuenta años de Marquard & Bahls

Por lo que respecta a nuestra posición de mercado y la capitalización de la empresa, es mucho lo que hemos avanzado en los primeros cincuenta años de nuestra historia. Prácticamente partiendo de cero, Mabanaft –nuestra filial de comercialización– se ha convertido en la operadora de petróleo independiente más grande de Alemania y una de las más importantes de Europa. Además, aunque Oiltanking, la filial de terminales de tanques, comenzó su andadura hace 25 años con un capital algo mayor y ya estaba equipada con varias terminales en Alemania, solo operaba a pequeña escala. Por tanto, su cuarto puesto en la lista mundial de proveedores es un logro formidable. Nos sobran razones para estar orgullosos de todo lo que hemos conseguido. Por si fuera poco, los enormes beneficios obtenidos en 1996 han hecho más alegres las fiestas de este año, pero eso no significa que nos vamos a permitir caer en la autocomplacencia.

En términos de capital, tenemos una posición relativamente sólida como empresa independiente, pero en comparación con nuestros competidores –las grandes empresas petroleras– nuestras reservas de capital son reducidas. Es, por tanto, fundamental reconocer que no podemos cometer errores graves, y que necesitamos adaptarnos a las nuevas condiciones más rápidamente que otros. Por norma hemos repartido nuestro riesgo entre los negocios nacionales e internacionales, y también entre riesgo de comercialización a corto plazo y el negocio de terminales de tanques a más largo plazo. Esto nos ha proporcionado cierta protección frente al riesgo de turbulencias repentinas. 

Por supuesto, nuestro “capital” más importante son los empleados. Su compromiso e innovación son lo que nos ha hecho crecer en los últimos 50 años, y sin duda nos ayudarán a superar los retos de los próximos 50. Si no se pone energía en cada tarea y no se hace ese último esfuerzo, el éxito no sería posible, algo que también es válido para el futuro.

Tanto antes como ahora, es fundamental que todos los niveles de la pirámide empresarial sean conscientes de que nuestra existencia depende de la ejecución puntual de nuestras actividades en el mercado.